El cambio terapéutico.

Este post sobre el cambio terapéutico, lo he basado en mi experiencia clínica en psicología, por lo que aunque hayan datos de investigaciones en los que esto se pueda cuestionar, (añadiendo, eliminando parámetros, etc.), quiero dejar desde un primer momento patente que es mi visión subjetiva, visión basada en mi experiencia en consulta, no obstante es un patrón que veo se repite como norma, y que todos ellos son predictores de un avance en la terapia continua, veloz  y firme.

Ni que decir tiene que en la mayoría de los casos, (parece evidente), el cliente viene confuso, con ciertos problemas que es incapaz de solventar de la mejor manera posible con los recu0rsos de que dispone y, aunque cada cliente es un mundo, hay ciertos frenos que impiden que la terapia avance en tiempo y forma. A saber:

Locus de control externo, (esto viene a decir que el cliente atribuye lo que le pasa a el mundo exterior, no responsabilizándose de aquello que le acaece). Como ejemplo, trabajador que llega tarde por novena vez en el mes a su trabajo, desaliñado, se ha peleado con varios clientes, no ha realizado su trabajo en tiempo y forma y comenta: «me han echado porque me tienen manía». Suelen creer que lo malo que les pasa es debido a otros, y sus éxitos debido a ellos mismos.

No creer en el cambio. En numerosas ocasiones vienen a terapia bien sin creer en ella, o bien creyendo que su caso es único y especial, y que si no ha encontrado la solución ¿cómo otro va a encontrarla?, o que la solución planteada puede ser válido para todos… menos para ellos. Como ejemplo, el cliente que comenta: «es que tu no lo/la/los conoces, eso puede servir con todo el mundo menos con el/ella/ellos», cuando se le ha planteado que cambiando ciertas actitudes suyas respecto a los demás, la de los demás cambiará.

Vienen sin afán de trabajar. Estamos saturados por todo tipo de publicidad en la que se nos ofertan todos los beneficios del producto como inmediato, sin esfuerzo, casi milagroso… Y a la par queremos que todo tenga resultados inmediatos, sin costes, sin trabajo. Y la realidad es que sin trabajo no hay cambio. En consulta se ve como clientes avanzados en años, que vienen de forma voluntaria, han realizado las tareas encomendadas en la sesión anterior… cinco minutos antes de llegar a la misma, de mala manera y más bien por vergüenza de de no entregar nada.

Falta de continuidad. Es innumerable la cantidad de veces que el cliente da un paso atrás por la falta de continuidad en los cambios que ya está realizando, o que, en cuanto empieza a sentir mejoría abandona la terapia retomando sus hábitos anteriores y cayendo nuevamente en los mismos errores al no estar consolidado el cambio. Para este punto recomiendo leer mi post, «La importancia de entender la tendencia en Psicología (I)«.

De tal forma, que desde el principio hay que intentar modificar esas premisas cuando están presentes en el cliente, ya que cuando el cliente cambia su locus de control a interno, empieza a entender que es responsable de lo que le pase en su vida, de tal forma que gana un papel protagonista, en el cual si entiende que el cambio es posible, y este ya no depende de otros, sino de si mismo, y a la par trabaja por dicho cambio de forma continua, terminará rompiendo la tendencia de esas conductas desajustadas, para acercarle a otras más adaptativas que le acerquen a sus metas y a sentirse mejor con uno mismo.

Pese a que esto está expuesto desde la perspectiva obtenida en el gabinete, la realidad es que usted, querido lector, si se encuentra identificado en uno (o más) de los puntos anteriores, le animo a que entienda que es posible modificarlo, y le animo a que trabaje por ello y por conseguir romper esos frenos que dificultan el cambio, el cambio que le acerque a sus objetivos.

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Un cordial saludo a todos

Salvador Carrasco Artiaga

 

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