Coaching aplicado a la resolución de problemas-obtención de resultados. Inicios.

Cuando empecé en el mundo del Coaching lo hice con gran expectación, con ganas de aprender sobre esa corriente que tantos resultados prometedores conseguía, y lo que realmente encontré, fue un compendio de técnicas ya aplicadas en psicología (y basada en la teoría psicológica) que ciertamente funcionan. Pero  nada nuevo, un paquete de técnicas/estrategias para abordar ciertos problemas de índole no clínica, aunque en momentos puntuales sirva como enriquecimiento de la terapia psicológica.

Para el no iniciado en coaching, lo intentaré definir lo más brevemente posible como: Un proceso no directivo, en el que el cliente es el único protagonista del mismo, donde se plantea una meta a la cual llegar de forma realista, acotada en el tiempo y realizada con los recursos generados por el propio cliente, ya que estos, y toda decisión, parten de él. El coach ejerce de mero acompañante, facilitador del proceso, haciendo énfasis de no juzgar ninguna acción y no ser directivo.

Pero, ¿siempre hace falta un coach?, ¿puede ejercer uno mismo como su propio coach? Y es que, querido lector, ¿porqué no tener una personalidad propia de coach para resolver diferentes situaciones? La idea aquí es esbozar unas pequeñas pautas, que más allá de ser un proceso de coaching, ya que un buen profesional contará con innumerables técnicas y habilidades que faciliten el proceso, les recomiendo poner en práctica para integrarlas como habilidades propias, que les permitan tener una orientación hacia los problemas, o hacia un trabajo por objetivos, de forma organizada, para maximizar sus posibilidades de éxito. Es decir cuente con una nueva herramienta en su repertorio para lograr sus metas.

Un modelo de coaching sencillo y que funciona es el modelo GROW, acrónimo inglés que se desglosaría en G – goal, R – reality, O – options, W – will. O bien traducido al español, objetivo, realidad, opciones y acción. En este primer post sobre coaching la idea es dar a rasgos generales lo que se espera en cada una de ellas, de tal forma que pueda empezar a practicarlo. Le recomiendo empiece con objetivos sencillos, donde coja confianza, que conozca su eficacia, y si este sistema es válido para usted. No obstante, en futuras entradas, profundizaré en cada una de ellas.

Objetivo: Antes de empezar, debemos de marcarnos una meta final a la cual queramos llegar, esta marcará nuestra guía, grosso modo este ha de ser realista, bien definido, acotado, y delimitado en el tiempo. Una vez que tengamos esta meta final, quizás debamos crear objetivos intermedios, que nos refuercen nuestros avances. (Es probable que a medida que pasa el tiempo, el cambio que está llevando a cabo la persona haga que el objetivo quiera ser reformulado).

Realidad: Ya tenemos a donde queremos ir, pero ¿de dónde partimos?, es el momento de definir donde estamos, de que recursos disponemos, con quien contamos… No piense en este punto de una forma superficial, ya que como norma, (y por experiencia a lo largo de los procesos como coach en los que he participado), he podido comprobar cómo los clientes, que a priori cuentan con escasos recursos, son capaces de contar con una lista de ellos de la que no eran conscientes y con la que quedaron asombrados.

Opciones: Ya sabemos a dónde vamos, y de donde partimos, es momento de coger lápiz y papel, y plasmar sobre el folio todas las opciones que podemos hacer en ese momento para acercarnos a nuestro objetivo (parcial o final), poner tantas como podamos imaginar, hacer una tormenta de ideas sobre él, y plasmar toda aquella que pase por nuestras cabezas, por tonta o descabellada que parezca. Una vez hecha la lista toca empezar a tachar, y quedarse con las que creamos más oportunas, y que nos acercarán a nuestro objetivo.

Acción: Quizás el punto más importante, y en el que la gran mayoría desiste, una vez generadas y escogidas las opciones que vamos a poner en práctica toca… Llevarlas a la acción, y no dejar para mañana lo que puedas hacer hoy. Marcarte unos tiempos en los que haberlas realizado para poder tener el feedback de cómo te han funcionado, y adaptarse a la nueva realidad para seguir avanzando. Continúa avanzando y no olvides que hay que pasar a la acción, no dejes que todo quede en meras ideas o fantasía. Comprometete contigo mismo.

Espero que os sirva para adentraros en el mundo del coaching, pero de una forma que os sirva para tener una nueva herramienta con la que conseguir vuestros objetivos en la vida. Y recordad, esto es solo un esbozo, algo por lo que podéis empezar a practicar por vosotros mismos. Profundizaremos más adelante sobre diferentes técnicas facilitadoras del proceso, así como de cada punto del modelo GROW.

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Reciba un cordial saludo,

Salvador Carrasco Artiaga

 

 

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