¿Es real lo que vemos?

¿Es real lo que vemos? O por el contrario, ¿todo es producto de nuestra imaginación? La percepción del mundo que nos rodea hace que nos comportemos de una u otra forma, y aunque parece que esta percepción es compartida por toda nuestra especia esto no tiene porqué ser así.

Índice:

1. Una respuesta rápida.
2. ¿Debemos creer en nuestra realidad?
3. ¿Podría ser un problema una creencia ciega en ella?
4. El modelo ABC.
5. Concluyendo.

1. Una respuesta rápida.

En un principio podríamos dar como respuesta si y no. Ya que todo lo que vemos, lo que percibimos, no es más que la recreación del mundo exterior según nuestros sentidos y elaborada por nuestro cerebro, con todas las limitaciones y engaños al que este nos somete para crear una realidad estable. Pero por otra parte es real, al menos para cada individuo, ya que su mundo está construido de esta forma y no de otra, y de esta forma es como el sujeto ha de desenvolverse.

Imagine un daltónico y otro sujeto que no lo sea, ambos procesan la información del color de forma diferente, siendo real esa imagen para ambos, ya que ciertamente es la que perciben y con la que han de convivir. Pero demos un paso más allá, supongamos que ni usted ni yo somos daltónicos: ¿quién asegura que la tonalidad de rojo que usted ve es la misma que yo veo?, sencillamente nos basamos en que ambos podemos discriminar ese color entre otros, pero no estamos seguros si el matiz es compartido, no podemos ver por los ojos de otro. Además las investigaciones apoyan que los colores, o cuanto menos sus tonalidades, pueden ser aprendidos, de tal forma que un esquimal es capaz de diferenciar una multitud de blancos que para casi cualquier otro pueblo serían imperceptibles. La realidad cambia con cada sujeto.

2. ¿Debemos creer en nuestra realidad?

De forma evolutiva hemos ido creando nuestra percepción de acorde con una realidad que nos haga subsistir como especie, es decir, adaptada a nuestro medio. De tal forma que podríamos decir que es positivo creer en nuestra realidad y actuar en consecuencia con ella, aunque de una forma crítica, adaptándonos a los cambios contextuales. No obstante siempre tenemos que tener en mente que existen unas distorsiones cognitivas que no son siempre adaptativas, y que nos alejarán de nuestras metas y objetivos. Recordad como ya hemos comentado en otros post el efecto Pigmalión, donde haremos lo posible por confirmar nuestras teorías, así como a los datos que obtengamos de otras fuentes les daremos mayor o menor veracidad en función que se aproximen a nuestras creencias.

3. ¿Podría ser un problema una creencia ciega en ella?

En el punto anterior aconsejábamos creer en nuestra propia realidad, pero esto digamos debe ser en personas “sanas”, que no tengan problemas o distorsiones cognitivas patológicas. Por ejemplo, y llevándolo al extremo, la realidad de un esquizofrénico no es adaptativa, generando una conducta patológica en estas personas. Imagine una persona con celotipia (celos patológicos), solo verá una infidelidad (o posibilidad de la misma) en toda ocasión que no pueda controlar, (e incluso en las que puede controlar), creando situaciones continuas de una tensión no asumible por parte de la pareja,  alejando a los mismos en la relación e impidiendo un logro de felicidad común.

De tal forma que en los casos donde esta realidad no es adaptativa y se genera un malestar, es recomendable acudir a un especialista para cuanto menos, aclarar las dudas sobre la normalidad o no de estos pensamientos junto a las conductas que generan, y como abordarlos de la mejor manera posible.

4. El modelo ABC.

Haremos un breve resumen del modelo creado por Albert Ellis. En él, y en su forma más básica existen tres etapas, en la primera etapa o A, existe un hecho desencadenante, en B dicho hecho es analizado por el sujeto en cuestión, el cuál le da una valoración u otra en función de sus expectativas, experiencias, ideas irracionales etc., teniendo como consecuencia C. Veámoslo con un ejemplo:

Un entrenador llama la atención a José por su impuntualidad (A), José está molesto, piensa que siempre le llaman la atención a él porque le tiene manía (B), durante todo el entrenamiento estará molesto dando menor rendimiento (C). Esta podría ser una interpretación poco adaptativa de A, veamos ahora cómo podría esto modificarse:

Un entrenador llama la atención a José por su impuntualidad (A), José aunque está molesto porque le han llamado la atención entiende que es por su bien y la del equipo, ya que así no se perderá parte del entrenamiento, y el equipo no tendrá que romper su ritmo al llegar él (B), en consecuencia intentará acoplarse lo más rápidamente al grupo y en intentar no llegar tarde la próxima vez (C). En este caso la interpretación de José es más adaptativa, generando menor tensión y malestar, y con la predisposición de mejora para un futuro.

5. Concluyendo.

La realidad queda modificada según la atribución que nosotros le queramos dar, y ésta depende en gran medida de nosotros. De nosotros depende hacerla más o menos adaptativa y que nos conduzca a nuestras metas u objetivos. Son muchas las realidades simultaneas que podemos tener, tantas como atribuciones procese nuestro cerebro en ese momento, pero es una la realidad que hemos de elegir, siendo en última instancia dueños de nuestros actos y nuestros caminos. La realidad no es única y no tiene porqué ser compartida, sin embargo para cada individuo, la forma de percibir el mundo, su mundo, si es real.

Un cordial saludo a todos,

Salvador Carrasco Artiaga.

 

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