Buenas prácticas en psicología.

Las buenas prácticas en psicología deben partir como estandarte de todo aquel que se dedique a la psicología, esto son una serie de valores, principios y habilidades propios del/la psicólogo/a que siempre ha de tener en cuenta.

Entre ellos ha de buscar la objetividad, la imparcialidad, el no juzgar, no querer ser el protagonista de las sesiones, tener en cuenta todos los puntos de vista, ser consciente de las capacidades y limitaciones del mismo, ser honrado con el cliente, mantenerse actualizado de las últimas novedades que genera la investigación psicológica, no apartarse del camino de la ciencia, (…).

Todo ello da para escribir un amplio capítulo de un libro o incluso un libro monográfico del mismo, pero esto no es la esencia de estos post/entradas, por lo que me centraré en la búsqueda de la objetividad a través de escuchar a todas las partes.

Cada persona tiene unas experiencias y una forma de entender/percibir el mundo propias que le hacen único al individuo. Este mundo pasa por una serie de filtros antes de convertirse en nuestra realidad, algunos de ellos dependen de según el ángulo desde donde estemos mirando, como estén en esos momentos nuestros sentidos, bioquímica cerebral, estado de ánimo, pasa por comparaciones de eventos anteriores, atribuciones, intento del cerebro de justificar nuestros actos y cumplir nuestras expectativas hasta que dentro de nuestro cerebro se crea una realidad modificada que será nuestra realidad.

Copas caras

Puede ver la imagen de dos caras o de una copa

Bien, después de esta amalgama de filtros se antoja difícil ser objetivo. Si nos fuéramos a un caso estadístico, si pudiéramos coger el sumatorio de todas las percepciones de todos los seres humanos al unísono sobre un mismo hecho, y cogiéramos la superposición media de los mismos, tendríamos cuanto menos, la realidad humana. Y como esto es cuanto menos imposible, si nos aporta luz a como deberíamos plantear el problema de conseguir la objetividad, teniendo en cuenta el mayor número de opiniones posibles, (suena a algo parecido a democracia). Y todo esto sin contar con que alguien mienta, claro está, opción que siempre hay que tener en cuenta, induciendo al error sistemático.

En consulta rara vez disponemos de varios ángulos de visión del problema más allá del ofrecido por el propio cliente, y en el mejor de los casos de algún familiar. El índice de versiones suele aumentar en casos relacionados con la familia, psicología infantil, o de pareja, donde cuanto menos obtenemos dos versiones. Bien, llegados a este punto el psicólogo debe de entender el contexto desde donde cada cual cuenta su versión, e intentar ver todos los puntos de vistas que se podrían tener sobre el hecho aunque no allá quien los cuente para así poder dar una visión aproximada del problema y poder abordarlo. Siempre teniendo en cuenta no dejarse llevar por los sentimientos o sus prejuicios.

Pongamos un caso en donde las malas prácticas pueden inducir a error. El caso de una psicóloga feminista, impulsiva que se deja llevar por sus sentimientos, recientemente ha tenido una familiar cercana maltratada. Recibe a una cliente que aqueja de maltrato y quiere un informe vinculante para condenar ante un juzgado a su pareja… Piense rápidamente, ¿Cuál cree que será el sentido del dictamen de la psicóloga? Bien, más allá de que tenga usted razón o no, ha dado por hecho (en la mayor parte de los lectores), a través de todo lo que hemos comentado, que iba a ser un informe favorable a la cliente. Por si no se ha dado cuenta pensar así es caer en el error de la objetividad, quizás esa psicóloga fuera una profesional, que más allá de su forma de ser hizo un trabajo pulcro. Desgraciadamente un gran número de psicólogos/as, caen en dichos errores y condenarían al hombre sin juzgarlo, creyendo casi ciegamente únicamente a la versión de la mujer. No solo no haciendo un trabajo profesional para con su cliente, sino pudiendo hacer un daño mayor, y quizás irreparable a terceras personas.

Así, concluyendo, si es usted psicólogo le recomiendo haga un ejercicio de autocrítica para ver en qué punto se encuentra usted dentro de estas buenas prácticas en psicología. Y si por el contrario es o desea ser cliente, no deje de observar como sus palabras las contrasta el profesional y si busca ver más allá de lo que usted simplemente dice o da, ya que usted dará su visión que es la que le llevó al problema, quizás demasiado sesgada para poder integrar una solución adaptada a todo su contexto, creando así mayor arraigo si se tiene… todo en cuenta.

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Un cordial saludo a todos,

Salvador Carrasco Artiaga

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