Bases para una buena salud mental.

Una buena salud mental es un pilar básico para todos aquellos que quieran disfrutar de una vida plena y satisfactoria.

Índice:

1. Introducción.
2. Definiendo los tres pilares.
3. Clientes en consulta.
4. Conclusión.

1. Introducción.

Pero en ocasiones ésta queda relegada a un segundo plano por otros pilares más visibles, cómo la salud física, salud social, y por qué no decirlo, salud económica entre otros. Y es que la suma de todos ellos, ponderados con el valor que les demos a algunos, será la salud real del individuo. Como norma suelen estar todas conectadas entre sí de una u otra forma, siendo dependientes entre ellas.

No obstante, parece que a lo largo de la literatura, tanto clásica como moderna, hay tres patrones que se repiten de manera transversal como “buenos hábitos” para todo aquel que desee gozar de una buena salud: Sueño, comida y deporte.

2. Definiendo los tres pilares.

Y aunque puedan parecer más de carácter físico, o asociado con la salud física, la realidad es que influyen de una forma más o menos directa en todos “los tipos de salud”. Siendo éstas de especial importancia en la salud mental, veamos de forma breve (y no adentrándome en los procesos biológicos subyacentes más que en breves pinceladas).

  • Sueño. El sueño per se es necesario para la vida, no obstante se muere antes de carencia de sueño que de alimento (obviando el agua). En sí es reparador, “resetea” las conexiones neuronales, ayuda al procesamiento y fijación de la información recibida a lo largo del día, en esta etapa del día se reparan tejidos (…), se generan multitud de hormonas necesarias para el buen funcionamiento físico y psíquico. En definitiva, nos repara y nos prepara para el nuevo día.
  • Comida. Una dieta sana y variada, esa frase se ha repetido hasta la saciedad, y es que para que engañarnos, del alimento que ingerimos cogemos los nutrientes necesarios con los que nos (re)construimos, una carencia de alguno de ellos puede ser fatal para el equilibrio bioquímico necesario para el buen funcionamiento de cualquiera de nuestros procesos. De tal forma que las comidas han de ser de forma racionalizada y de carácter obligado para todo aquel que desee una vida sana.
  • Deporte. Si bien no es necesario un deporte específico en sí, si es recomendable una vida activa, en la que de forma continuada haya en cada semana movimiento y ciertos esfuerzos que harán que uno se sienta mejor. En la medida de lo posible realizar cualquier tipo de ejercicio, bien puede ser desde unos estiramientos, a una marcha rápida, pasando por cualquier deporte. Al realizar ejercicio el cuerpo está en movimiento, ayudamos a la circulación sanguínea, bombeamos sangre más allá y más fácilmente de donde llegaría de forma pasiva, desarrollamos el tono muscular, generamos endorfinas (hormona asociada con la felicidad), ayudamos al aparato digestivo, excretor (…), hace que tengamos más fuerza y resistencia para llegar al final del día con ganas.

3. Clientes en consulta.

Prácticamente todo cliente que pasa por consulta, nos comenta que aqueja de forma significativa problemas en alguna de las tres pautas mencionadas anteriormente (sino en todas), durante los periodos de “crisis” y en torno a ese periodo. Estas carencias no hacen más que agravar el problema. Recientes investigaciones relacionan una falta de glucosa con mayores índices de agresividad en discusiones en las parejas (vea fuente aquí), y es que el cerebro es el “músculo” que en proporción más calorías consume del cuerpo, máxime si tenemos en cuenta su masa, y una carencia de esta glucosa, hace que sea más difícil el autocontrol, por ejemplo. ¿Quién no ha estado irritado tras una mala noche de sueño? Y ¿Quién ha pagado dichas consecuencias?. En definitiva, la carencia de seguir estos buenos hábitos no solo puede desencadenar un problema, si no que puede retroalimentar el problema agravándolo, al influir en la capacidad de control, decisión, y estado anímico con el que nos encontremos frente él. En el gabinete, cuando estos procesos son reinstaurados en el cliente, notamos una significativa mejoría en el mismo.

4. Conclusión.

Más allá del tópico que puede parecer este tema, me veo en la obligación moral, como promotor/defensor de la salud, de expresar cuan necesarias es la comprensión y la habituación para con estas sencillas pautas que harán tanto para el que las sigue, como para el que las rodea, una vida más sana y placentera. Remarcando su importancia en la salud mental. Son sencillas, pero requieren de la fuerza de voluntad del individuo y en ocasiones salir de la zona de confort del mismo. Así que os animo a divulgarlas y a predicar con el ejemplo. Coma sano y variado, descanse las horas propias de su edad y mantenga una vida activa.

Versión para descargar en .pdf Bases para una buena salud mental

Un cordial saludo a todos,
Salvador Carrasco Artiaga.

2 Responses to “Bases para una buena salud mental.”

  1. Muy interesante esto que acabo de leer.
    Pasaré más por tu blog.
    Intento comer mejor pero lo del deporte…… argh

    • Muy buenas Zahira, a veces lo del deporte se puede suplir o ir implementando con sueaves rutinas o con cosas que antes uno no solía hacer. Desde cambiar el bus por la bici o andar hacia el trabajo. Ir a comprar una cerveza no al lugar más cercano, si no varias calles más lejanas, cambiar ascensores por escaleras, o simplemente antes de levantarse inventar una “rutina tonta” de levantar las piernas varias veces, unas abdominales mínimas, etc. Además es interesante no empezar todas las buenas prácticas de golpe. Así que ánimo con los hábitos de comida y poco a poco inventate una forma divertida de moverte más.

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