Armas de doble filo en psicología (I).

Antes de nada, aclarar querido lector, que las armas en las que aquí nos referimos, son las armas psicológicas de las que disponemos, que si bien pueden hacer de nosotros, el ser humano, un ser excepcional, también puede hacer de nosotros un ser mediocre. Capacidades que podemos usarlas a nuestro favor, y a la par en nuestra contra. Y que si bien tienen su razón en el refinamiento evolutivo, en más ocasiones de las que debiéramos, las usamos de manera desadaptativa. Sin más preámbulo demos paso al tema central de este post de psicología.

Cuán maravilloso es el ser humano, prácticamente el único ser sobre la tierra que puede transportarse tanto al pasado como al futuro, rememorar los buenos tiempos y planear y sonreír pensando en metas que aún están por llegar. Podemos cerrar los ojos, y al tumbarnos en la cama, revivir ese momento tan maravilloso, que con unas pocas palabras, evocamos los recuerdos como si estuvieran presentes, casi llegamos a sentirlos como en aquel entonces, y todo esto hace que seamos capaces de rememorar ese estado anímico, esa sensación que vivimos. Y es que esas palabras que retumban en nuestra mente, nos hacen viajar al pasado. Qué importante es poder revivir esos momentos en los que ganamos una experiencia, y poder analizarla, para poder así ver nuestros errores, poder practicar sobre esa base otras opciones, y ver que posibles resultado hubiéramos obtenido, sacar conclusiones y poder aprender para en una próxima ocasión mejorar aquella respuesta que dimos.

Cuánta ilusión nos hace crear planes de futuro, pensar con ilusión el camino que vamos a realizar para poder alcanzar nuestros objetivos. Cerrar los ojos y visualizar esa próxima cita con esa persona tan especial, o bien crear en tu imaginación esa casa de tus sueños, o tantos y tantos ejemplos que podríamos poner aquí. Son momentos casi «mágicos», donde estamos viajando al futuro, donde podemos sentir la alegría de forma anticipada, sentir como se nos acelera el corazón. Y parece que muchas veces no somos conscientes de lo importante que es poder hacer esto para nosotros, ya que podemos marcar un camino, tantear diferentes alternativas previamente a elegir una y realizarla, nos sirve de guía en nuestras vidas, y bien utilizada nos acerca a aquello que queremos conseguir.

Imagino que el lector ya ha podido identificar el doble filo en estas habilidades. ¿Qué pasaría si los recuerdos que vienen a nuestra mente son perturbadores? ¿Y si al pensar en el futuro lo hacemos continuamente sobre estímulos estresantes? ¿Qué pasaría si esas ideas o recuerdos se vuelven intrusivos y se repiten una y otra vez y no tenemos la habilidad de pararlas? Pues la respuesta es fácil, caemos en una actitud desadaptativa, en la que podemos caer en una tendencia negativa de la que pueda ser difícil salir. (Leer el post sobre «la importancia de entender la tendencia en Psicología«). Hace poco leí que exceso de pasado es igual a depresión, y exceso de futuro a ansiedad, y aunque esto sea una generalización y un cartelito un tanto tópico y fácil, no deja de tener cierta razón, máxime cuando esos excesos sean desadaptativos.

¿Qué recomendar a priori a una persona que esté inmerso en uno de estos procesos desadaptativos? La respuesta más lógica es visitar a un especialista de la conducta, es decir, a un psicólogo. Pero dejar esta respuesta en este punto y para este post, se me antoja más propagandística que educativa, pero es cierto que cada caso, merece un estudio para aplicar la mejor de las intervenciones posibles.

Dalai lama

Probemos con una idea tan simple que asombra como rara vez somos conscientes de cuando la usamos, e incluso rara vez la practicamos plenamente. Es pensar, sentir, disfrutar, experimentar… el presente, el aquí y el ahora. Pruebe por una vez, cuando esos pensamientos no deseados le invadan en ser consciente plenamente de todo cuanto le informan todos sus sentidos. Pongamos un ejemplo que espero sea más ilustrativo que cuanta prosa pueda escribir: ¿Está siendo el lector consciente de todo cuanto sus sentidos le están informando actualmente? Sienta la ropa sobre su piel, toda ella, sienta la presión que está ejerciendo la silla o el lugar donde esté ahora mismo sobre usted, sobre su espalda, sobre sus pies, perciba la temperatura en cada parte de su cuerpo, comience si desea por la de los pies, las manos, el torso, la cara… ¿hay algún sonido de fondo? ¿Quizás algún coche lejano? ¿El cantar de los pájaros? ¿El camión de la basura? ¿Qué sabor se muestra en su boca? Pase la lengua por todo el paladar, por sus dientes, sienta como cambia la textura y como puede apreciar algún sabor del que se ha acostumbrado, pero que aún queda en ella. ¿Algún olor característico? ¿Hace cuánto que no se para a escudriñar la habitación con su vista? Ver cada uno de los perfiles y sombras que se forman…

Probablemente si ha seguido las instrucciones del ejemplo habrá podido apreciar como empezaba a ser consciente de muchas cosas que hasta ese momento no lo era, y ha podido experimentar como otros pensamientos habían desaparecido, ¿Se acordaba que estaba leyendo este post? ¿Pasó por su cabeza con cierta intensidad el recuerdo de un problema reciente o empezó a tener ansiedad por algo referente a su futuro?

En principio como toda habilidad, esta puede ser entrenada, y si bien al principio puede costarnos en ciertos contextos y más aún para ciertas personalidades, siempre es buen momento para poder practicarla. Y practíquela con una respiración adecuada, verá los sorprendentes efectos de relajación que todo esto conlleva.

Hay ocasiones en que poder disfrutar en plenitud de cada momento, nos hace poder disfrutar de esos pequeños detalles que nos ofrece la vida, y que sumados a lo largo de un día puedan competir con esos pensamientos no deseados, usándolos como base y punto de apoyo para poder crecer.

El sentimiento de este post no es resolver ningún problema o desequilibrio psicológico, así que aunque soy consciente de las diferentes formas de abordarlo, y terapias posibles, solo quería dar a entender la importancia de entender que nuestras habilidades psicológicas a veces se pueden poner en nuestra contra, debemos saber controlarlas y usarlas de una forma adaptativa, y a la par, tener recursos para poder combatirlas cuando estas se vean desajustadas. En próximas entradas comentaré otras de ellas de las que somos víctimas casi a diario, sin perder de vista las ventajas que obtenemos con ellas.

 

Versión para descargar en .pdf Armas de doble filo en psicologia 1

Un cordial saludo a todos

Salvador Carrasco Artiaga

Sin respuestas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *